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Eva Carrozo: "Mi soñador es un mal tipo"

La reina del carnaval es, para todos, la más mala del Patinando. Pero ella se lo toma con mucho humor. Evangelina Carrozo habló con Vamos de Rodolfo, del jurado, y de sus compañeros. ¡No se salva nadie!

Un día, una chica que bailaba carnaval en la ciudad entrerriana de Gualeguaychú aceptó una propuesta que le hizo el grupo ecologista Greenpeace de desfilar frente a unos sesenta presidentes de todo el mundo, llevando, además de poca ropa, un cartel que diría, fuerte y claro: "No a las papeleras". Así comenzó todo para Evangelina Carrozo, aunque ahora diga, cómoda en su camarín, que nunca había deseado ser famosa.
Su performance como diosa-activista ecológica pronto dio sus frutos: el mundo entero se preguntó quién era la chica del cartel, y enseguida comenzaron a lloverle propuestas. "Después de lo de la cumbre de los presidentes tuve muchas propocisiones, pero se respetó el momento para que no se fuera de contexto el mensaje que habíamos querido dar. Había sido tan importante y trabajoso que no queríamos que por hacer una foto se fuera todo a ya sabés dónde...". "Que se tergiversara el mensaje", acota el maquillador. "Callate -dice Evangelina-, me están haciendo la nota a mí. ¡Te vas de acá!". Todos se ríen: saben que el personaje de mala ya tiene vida propa y que no hay nada que hacer para evitarlo. "Es mala", dicen todos en el camarín, sintiendo con la cabeza. Ella acota: "No soy mala, ¡soy re mala!".
Hablemos de tu maldad, ¿qué pasa con Rodolfo Golstein, tu patinador, por ejemplo?
No sé bien qué es lo que le pasó a Rodolfo. Le agarró un pico de estrés y se descargó conmigo una mañana de ensayo. Me dijo cosas muy agresivas, feas. Nada justificaría escuchar lo que escuché, mucho menos de un chicho que hace cuatro meses que conozco y con el que estaba trabajando, "supuestamente", por un mismo sueño. Ahora ya pidió disculpas; bueno, en realidad la producción puso las cosas en su lugar y ahí me pidió disculpas. Yo sigo luchando para crecer, para trabajar, que lo necesito, y por el sueño, que es lo más importante.
¿Es una guerra de egos entre ustedes dos?
No de mi parte. No me gustaría que se volviera a repetir lo que pasó, no lo permitiría. Soy la primera en ayudarlo si me necesita para saltar a la fama. Lo había invitado a participar conmigo de los shows que tengo de presentación del carnaval. Ahora las cosas cambiaron.
Rodolfo dijo hace poco: "Tengo 25 años de trabajo, soy bailarín, cantante y patinador. Me parece que ella tendría que escuchar un poco más a los que tienen experiencia...".
Si él cuenta su historia... bastante seguido. Y creo que se equivoca, porque no se demuestra experiencia teniendo ciertas actitudes frente a las cámaras, ni faltándole el respeto a los demás. Rodolfo se sale de su lugar de soñador, tiene una personalidad egocéntrica.
¿Es verdad lo que decía él: que faltás a los entrenamientos?
No es verdad. Lo que pasa es que soy de Gualeguaychú y me voy los fines de semana. Tal vez él pretendía que me quedara. Pero yo allá tengo familia, trabajo, una vida que sigue.
Esta no es las primera vez que Evangelina está con mala relación con un compañero de trabajo. A ella se le adjudican roces con el jurado, con los coachs y, sobre todo, con su compañero de Bailando, el histriónico uruguayo Javier Rojas. "Ah, Javier -dice- él se zafó un poquito con su opinión sobre el jurado y también con los argentinos en general, pero numa me sentí agredida, como sí ahora. Pero no terminamos bien. Después se armó una bola cada vez más grande y todo terminó bastante mal".

NO ME SORPRENDE QUE MI COMPAÑERO DE PATINANDO HAYA CONTADO QUE ESTOY MEDICADA. ¡QUÉ YARARÁ QUE ES, QUÉ VÍBORA! PERO BUENO, SÍ, TENGO ATAQUES DE PÁNICO
El jurado tampoco se salva de la lengua afilada de Evangelina: "Una tiene que aguantarse lo que dicen, pero aveces, después de todo el esfuerzo de una semana, de expectativas, escuchar una devolución con un poco de agresión... no hace falta. Si bailé mal, corregime en lo que fallé y punto. Que se metan y opinen sobre la vida de uno no me gusta. Igual, los jurados de Patinando y Bailando son muy diferentes. Por lo menos en Bailando sabían un poco más; pero en Patinando no saben nada. Florencia nomás sabe deslizarse sobre el hielo, y después ninguno. Uno hubiese preferido que los jurados pudieran juzgar a una pareja desde el punto de vista técnico, pero bueno, no lo saben y tendré que aceptarlo".
"El ambiente es muy difícil -se despacha Evangelina-. Hay mucha competencia y envidia. Pero si uno tiene los pies sobre la tierra y sabe lo que quiere, nada de eso debería llegarte".
El otro día el soñador dijo que estabas medicada..
Sí, por ataques de pánico. Él lo dijo con otra intención, es mal tipo... Muy malo. Ponelo en la nota. (Risas).
¿Lo habías escuchado?
No, y no me sorprende que lo haya dicho. ¡Qué yarará que es, qué víbora! Pero bueno, sí, estoy medicada. Carmen Barbieri sufrió ocho años de ataques de pánico, eso es mucho. Yo espero tenerlos menos. Ya estoy bien... Un saludo a mi médico.

Entrevista: Francisco Huisman.
Extraído de la revista VAMOS, en su tercer número del día 30 de Agosto.