El patinaje de Ubfal: Análisis sociólogo
La revelación de una periodista seria que ingresó al círculo vicioso de los escandaletes y que patina, cada día peor, con sus devoluciones.
No cabe duda que Laura Ubfal no comprendió muy bien su rol de jurado en Patinando por un Sueño. Sin embargo, sus argumentos al momento de calificar una performance versan entre la banalización, el desconocimiento y la incoherencia. Y eso que no es política.
El jurado parece estar divido entre los dos periodistas –Polino y Ubfal- y las dos artistas –Reina Reech y Florencia de la V.- Mientras los primeros siempre puntúan de manera muy similar, las segundas también lo hacen pero siempre en contraposición a los primeros. Tanto es así, que los conflictos llegaron al seno del jurado y el malestar se transmite a los participantes. En realidad, es Laura Ubfal la encargada de reflejar esa molestia con puntuaciones que nada tienen que ver con lo que se vio.
Su proceder revela un estado de ánimo que no es precisamente el más distendido, aunque lo enmascara con una aparente cordialidad.
Despectiva en su mirada y con un tono de voz socarrón, la periodista de espectáculos carece de criterio. No obstante, hace valer sus devoluciones como si las mismas fuesen exquisitas.
Al mejor estilo de González Oro, se sobrestima y jacta hasta de sus propias falencias.
Busca acomodar la falta de conocimiento que tiene acerca de patinaje artístico con frases trilladas: “No me gustó.” “No entendí lo que quisieron transmitir.”
Sucede, que de un tiempo a esta parte, el cambio en ella es notorio. De ser una periodista de espectáculos que realizaba excelentes críticas pasó a ser una escandalosa de los medios que discute con figuras de larga y corta trayectoria. Incluso, discute con el lumpen del medio, adoptando una postura que no la favorece sino que por el contrario, la ridiculiza.
Ha contraído el Síndrome de Oro. De la distorsión, la bipolaridad, las veleidades y el maltrato voluntario hacia la gente que no le agrada. Sucedió con Guercio y ahora, le llegó el turno de Archimaut.
Lo cierto es, que como jurado, y a pesar de que es una de las grandes generadoras de escándalos dentro del certamen, no produce gracia, fastidia.
Y si bien el rating sube con los dimes y diretes y el me dijo, le dije, le digo, no es Laura la estrella del show. Son las repercusiones que sus infantilismos tienen en el resto del jurado y las parejas.
Su malestar con Reina es evidente. Y también, es un atrevimiento.
Reina Reech es una artista sumamente talentosa y bonita. Con criterios claros e interesada en superarse en la técnica del patinaje para poder hacer devoluciones que le sean útiles a los participantes. De improvisada, la Reech, no tiene nada.
Lo mismo que Florencia. Quien tiene el plus de haber sido participante en dos Bailando, ganadora en uno y semi finalista en otro. Además de la forma única e histriónica que posee al momento de salir a escena.
Su forma de presentarse dentro del jurado es, por lo general, calma y concisa.
Se descontrola o fastidia, cuando Ubfal quiere generar conflictos. Entonces, de inmediato pide que le traigan un sándwich de milanesa a la ahora rubia más que platinada para que se calme.
Por supuesto, que como una humorada.
FUENTE: Sociedad y Medios.